Por: Staff de SLA
Encabezó hace 50 años el Comité de festejos de las fiestas del centenario de la Defensa Heroica de Guaymas: Vicecónsul honorario de Noruega; beisbolero, por excelencia
Platicar c
on don Humberto Larios Ibarra es regresar al viejo Guaymas que en sus crónicas nos describe don Alfonso Iberry, en el libro que lleva el mismo nombre. Es evocar aquel Guaymas del que nos cuentan historias y anécdotas mil abuelos y tíos. De cuando con el sombrero sacaban camarón en la bahía de Guaymas.
Hermosa, limpia, transparente, sin sombra de esa contaminación que imperó por tantos años y que al parecer, comienza a emerger de tanta podredumbre.
Sentado en su poltrona, en la sala de su domicilio, el padre de Rodolfo Larios, conocido en el medio softbolero como "Cara de Hit", uno de los máximos exponentes de la pelota blanda en la entidad, nos narra la forma en que llegó a presidir el Comité Organizador de las fiestas del centenario de la defensa heroica de Guaymas.
A 53 años de aquello y 153 de la batalla épica, don Humberto evoca lo que hubo hace medio siglo para enaltecer la memoria de aquellos héroes que defendieron con ahínco y valor este jirón de la patria, cuando una turba de facinerosos comandados por el conde Gastón Raousset de Boulbón tomaron por asalto el puerto de Guaymas, con resultados para ellos catastróficos.
Nacido el 19 de abril de 1914 en El Fuerte, Sinaloa, de meses lo trajeron sus padres a Hermosillo y desde hace 55 años, radica en Guaymas. Padre de ocho hijos, se casó en 1944 con la señorita Dora Elvira Velarde Romero, procreando ocho hijos, siendo ellos Manuel Humberto (QEPD), José Rodolfo, Mario Fernando, César Guadalupe, Jesús Eduardo, Dora Luz, Martín Eugenio y Luis Felipe, por lo que casi completaba la novena de beisbol.
Cursó la instrucción primaria, secundaria, preparatoria y comercial en Hermosillo, donde empezó su gusto por el deporte, pero en especial el beisbol, jugando en varios circuitos.
En 1944 comienza la Liga de Sonora y participa jugando con el equipo de Hermosillo, conocido como Los Queliteros, quedando campeones. Son los equipos participantes Hermosillo, Guaymas y Empalme, incorporándose para la siguiente edición Ciudad Obregón.
Los cubanos Julio Alfonso y Ramón Correa son el pilar de Guaymas en aquella temporada y de su mano los llevan a la obtención del campeonato. Durante las temporadas de 1947 y 1948 es designado timonel de los Queliteros. En 1948 se formó una novena para ir a competir en el campeonato nacional amateur que se llevó a cabo en Puebla, en el cual fue como manager, con peloteros de Nogales y Hermosillo, quedando en tercer lugar y coach un año después de la selección Sonora.
Cuando la Federación Mexicana de beisbol integró la selección para asistir al campeonato mundial centroamericano y del caribe, se le designó coach del representativo mexicano, quedando en quinto lugar, destacando el empalmense Nicolás Genesta, quien derrotó a Cuba con amplio marcador de nueve carreras a tres, sumándose a otro empalmense como Francisco "Zurdo" Alcaraz y al guaymense Santiago "Vaquero" Vázquez como los únicos lanzadores en vencer a los siempre poderosos isleños, aunque los dos últimos lo hicieron en Cuba y ante la presencia de Fidel Castro.
Don Humberto Larios Ibarra es un hombre sumamente activo, pues tuvo la suerte de ser la cabeza de organización de aquellas fastuosas fiestas exclusivas a la conmemoración del centenario de la defensa del puerto, teniendo el honor de recibir al presidente de la República don Adolfo Ruiz Cortinez, quien presidió los eventos, siendo la única ocasión en que un mandatario nacional ha estado en Guaymas para ese efecto.
La Plaza de los Tres Presidentes no estaba terminada y se inauguró la Plaza Centenario, hubo desfile cívico militar y allí nació el simulacro de la batalla naval que aún perdura, establece, pero no estuvo la Banda de la Secretaría de Marina, a pesar de que ya estaba, pues fue fundada en 1941 y el Centenario fue precisamente 13 años después, en 1954.
La Plaza Centenario lleva este nombre en alusión a la celebración de los primeros cien años de aquella gloriosa batalla.
Chispea la plática don Humberto, con el beisbol y recuerda que cuando la Liga de Sonora, Guaymas no tenía estadio, por lo que se habilitó un terreno donde hoy se ubica la Escuela Secundaria Federal Abelardo L. Rodríguez, propiedad de don Gabriel Milhe, al que llegó el general Abelardo L. Rodríguez, siendo Gobernador del Estado.
"Aquí, dijo el general, es necesario construir un estadio, -apuntando con el dedo hacia el suelo- y obviamente se refería a Guaymas no al lugar donde estaban platicando. Para ello aportó 50 mil pesos para la adquisición del terreno. De su propio bolsillo, más lo que aportaría el Gobierno del Estado.
El sitio ideal era la Colonia Guadalupe –dice el señor Larios-, donde se jugaba beisbol en unos campos conocidos como "de Fortino", estando hoy en ese sector algunas maquilas y otro tipo de negocios, pero como el general dijo "aquí", pues allí se hizo, pese a las características del terreno que obligó a tener reglas especiales.
Convertido en agente de buques desde 1955, don Humberto no sólo ha visto la evolución de Guaymas durante el último medio siglo, sino que ha formado parte esencial en ello, ya con 52 años en el desempeño de dicha actividad.
Estando en activo como agente consignatario de buques, es nombrado vicecónsul Honorario de Noruega en Guaymas, siendo autorizado dicho nombramiento por la Secretaría de Relaciones Exteriores mediante un permiso especial.
Y fue un puesto honorario, en virtud de que jamás recibió remuneración alguna, ya que lo condicionaría a perder la nacionalidad mexicana y tomar la noruega, situación que no aceptó don Humberto.
Se integró al servicio social con el afán de ayudar a los demás desde alguna trinchera, incorporándose al Club de Leones, donde ha sido un miembro distinguido, pero en lo deportivo hizo lo suyo, impulsando un equipo que compitió con similares clubes de leones del sur de Sonora, por lo que nunca perdió tiempo para sumar su granito de arena al engrandecimiento del beisbol.
Actualmente está vigente como agente de buques y evocando al lado de su numerosa familia los gratos recuerdos de sus vivencias en más de 50 años de residir en Guaymas, tierra adoptiva que considera suya.
Ese es don Humberto Larios Ibarra, un hombre cuya edad no lo desanima para seguir con gran vitalidad dentro de sus actividades. Bien por don Humberto.
Encabezó hace 50 años el Comité de festejos de las fiestas del centenario de la Defensa Heroica de Guaymas: Vicecónsul honorario de Noruega; beisbolero, por excelencia
Platicar c
on don Humberto Larios Ibarra es regresar al viejo Guaymas que en sus crónicas nos describe don Alfonso Iberry, en el libro que lleva el mismo nombre. Es evocar aquel Guaymas del que nos cuentan historias y anécdotas mil abuelos y tíos. De cuando con el sombrero sacaban camarón en la bahía de Guaymas.Hermosa, limpia, transparente, sin sombra de esa contaminación que imperó por tantos años y que al parecer, comienza a emerger de tanta podredumbre.
Sentado en su poltrona, en la sala de su domicilio, el padre de Rodolfo Larios, conocido en el medio softbolero como "Cara de Hit", uno de los máximos exponentes de la pelota blanda en la entidad, nos narra la forma en que llegó a presidir el Comité Organizador de las fiestas del centenario de la defensa heroica de Guaymas.
A 53 años de aquello y 153 de la batalla épica, don Humberto evoca lo que hubo hace medio siglo para enaltecer la memoria de aquellos héroes que defendieron con ahínco y valor este jirón de la patria, cuando una turba de facinerosos comandados por el conde Gastón Raousset de Boulbón tomaron por asalto el puerto de Guaymas, con resultados para ellos catastróficos.
Nacido el 19 de abril de 1914 en El Fuerte, Sinaloa, de meses lo trajeron sus padres a Hermosillo y desde hace 55 años, radica en Guaymas. Padre de ocho hijos, se casó en 1944 con la señorita Dora Elvira Velarde Romero, procreando ocho hijos, siendo ellos Manuel Humberto (QEPD), José Rodolfo, Mario Fernando, César Guadalupe, Jesús Eduardo, Dora Luz, Martín Eugenio y Luis Felipe, por lo que casi completaba la novena de beisbol.
Cursó la instrucción primaria, secundaria, preparatoria y comercial en Hermosillo, donde empezó su gusto por el deporte, pero en especial el beisbol, jugando en varios circuitos.
En 1944 comienza la Liga de Sonora y participa jugando con el equipo de Hermosillo, conocido como Los Queliteros, quedando campeones. Son los equipos participantes Hermosillo, Guaymas y Empalme, incorporándose para la siguiente edición Ciudad Obregón.
Los cubanos Julio Alfonso y Ramón Correa son el pilar de Guaymas en aquella temporada y de su mano los llevan a la obtención del campeonato. Durante las temporadas de 1947 y 1948 es designado timonel de los Queliteros. En 1948 se formó una novena para ir a competir en el campeonato nacional amateur que se llevó a cabo en Puebla, en el cual fue como manager, con peloteros de Nogales y Hermosillo, quedando en tercer lugar y coach un año después de la selección Sonora.
Cuando la Federación Mexicana de beisbol integró la selección para asistir al campeonato mundial centroamericano y del caribe, se le designó coach del representativo mexicano, quedando en quinto lugar, destacando el empalmense Nicolás Genesta, quien derrotó a Cuba con amplio marcador de nueve carreras a tres, sumándose a otro empalmense como Francisco "Zurdo" Alcaraz y al guaymense Santiago "Vaquero" Vázquez como los únicos lanzadores en vencer a los siempre poderosos isleños, aunque los dos últimos lo hicieron en Cuba y ante la presencia de Fidel Castro.
Don Humberto Larios Ibarra es un hombre sumamente activo, pues tuvo la suerte de ser la cabeza de organización de aquellas fastuosas fiestas exclusivas a la conmemoración del centenario de la defensa del puerto, teniendo el honor de recibir al presidente de la República don Adolfo Ruiz Cortinez, quien presidió los eventos, siendo la única ocasión en que un mandatario nacional ha estado en Guaymas para ese efecto.
La Plaza de los Tres Presidentes no estaba terminada y se inauguró la Plaza Centenario, hubo desfile cívico militar y allí nació el simulacro de la batalla naval que aún perdura, establece, pero no estuvo la Banda de la Secretaría de Marina, a pesar de que ya estaba, pues fue fundada en 1941 y el Centenario fue precisamente 13 años después, en 1954.
La Plaza Centenario lleva este nombre en alusión a la celebración de los primeros cien años de aquella gloriosa batalla.
Chispea la plática don Humberto, con el beisbol y recuerda que cuando la Liga de Sonora, Guaymas no tenía estadio, por lo que se habilitó un terreno donde hoy se ubica la Escuela Secundaria Federal Abelardo L. Rodríguez, propiedad de don Gabriel Milhe, al que llegó el general Abelardo L. Rodríguez, siendo Gobernador del Estado.
"Aquí, dijo el general, es necesario construir un estadio, -apuntando con el dedo hacia el suelo- y obviamente se refería a Guaymas no al lugar donde estaban platicando. Para ello aportó 50 mil pesos para la adquisición del terreno. De su propio bolsillo, más lo que aportaría el Gobierno del Estado.
El sitio ideal era la Colonia Guadalupe –dice el señor Larios-, donde se jugaba beisbol en unos campos conocidos como "de Fortino", estando hoy en ese sector algunas maquilas y otro tipo de negocios, pero como el general dijo "aquí", pues allí se hizo, pese a las características del terreno que obligó a tener reglas especiales.
Convertido en agente de buques desde 1955, don Humberto no sólo ha visto la evolución de Guaymas durante el último medio siglo, sino que ha formado parte esencial en ello, ya con 52 años en el desempeño de dicha actividad.
Estando en activo como agente consignatario de buques, es nombrado vicecónsul Honorario de Noruega en Guaymas, siendo autorizado dicho nombramiento por la Secretaría de Relaciones Exteriores mediante un permiso especial.
Y fue un puesto honorario, en virtud de que jamás recibió remuneración alguna, ya que lo condicionaría a perder la nacionalidad mexicana y tomar la noruega, situación que no aceptó don Humberto.
Se integró al servicio social con el afán de ayudar a los demás desde alguna trinchera, incorporándose al Club de Leones, donde ha sido un miembro distinguido, pero en lo deportivo hizo lo suyo, impulsando un equipo que compitió con similares clubes de leones del sur de Sonora, por lo que nunca perdió tiempo para sumar su granito de arena al engrandecimiento del beisbol.
Actualmente está vigente como agente de buques y evocando al lado de su numerosa familia los gratos recuerdos de sus vivencias en más de 50 años de residir en Guaymas, tierra adoptiva que considera suya.
Ese es don Humberto Larios Ibarra, un hombre cuya edad no lo desanima para seguir con gran vitalidad dentro de sus actividades. Bien por don Humberto.






